Los Lázaros de Hoy: Un Llamado a la Justicia y la Solidaridad
En cada rincón del mundo, los “Lázaros” de hoy siguen esperando nuestra respuesta. En este artículo, quiero expresar lo que sale de mi interior, sobre la indiferencia y el compromiso cristiano con los más necesitados.
¿Te acuerdas de la parábola del rico y Lázaro? (Lucas 16,19-31), Jesús nos presenta una historia que trasciende el tiempo y resuena con fuerza en nuestros días. Lázaro, el hombre pobre y enfermo, yace a las puertas del rico, esperando, no grandes favores, sino simplemente ser visto, reconocido y ayudado. Sin embargo, el rico, atrapado en su comodidad y egoísmo, nunca le dirige la mirada. ¿Cuántos “Lázaros” hay hoy en nuestra sociedad esperando una mano amiga?
El poeta Fermín Negre nos invita a reflexionar sobre estos “Lázaros” contemporáneos.
Los Lázaros de hoy
Los «Lázaros» de hoy
siguen esperando
a la puerta de nuestra casa.
Es necesario pasar
de la indiferencia al compromiso,
de la ceguera a la mirada atenta,
del narcisismo al cuidado ajeno,
de la insensibilidad a la empatía,
del acaparamiento al compartir,
de la inacción al movimiento,
de la invisibilidad a la visión,
de la pobreza a la justicia,
del aislamiento a la comunión,
del yo al nosotros
Los Lázaro de hoy no son solo los indigentes en la calle, sino también los marginados, los olvidados, los que sufren en silencio. Esos ancianos que pasan los días en soledad, esos niños que no tienen acceso a educación, esos enfermos que luchan sin apoyo, esas familias que enfrentan la injusticia sin que nadie alce la voz por ellas. ¿Estamos dispuestos a abrir los ojos y el corazón?
El Evangelio de Lucas (Lc 16, 19-31) nos llama a un cambio de actitud profundo. No basta con sentir compasión, es necesario actuar. Es el paso de la indiferencia al compromiso, de la ceguera a la mirada atenta, del egoísmo al compartir. Se trata de movernos, de transformar la caridad en justicia, de pasar del “yo” al “nosotros”, como nos recuerda Negre. Y esta no es solo una opción, sino un mandato evangélico. Jesús no nos pide que admiremos a los santos que ayudaron a los pobres, nos pide que seamos como ellos.
El Papa Francisco ha insistido en esta conversión del corazón. En su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres, nos recuerda que la indiferencia es un pecado grave, porque nos separa del prójimo y, por lo tanto, de Dios. Nos desafía a salir de nuestro confort y a hacernos cargo del dolor ajeno, a construir una sociedad donde la justicia y la dignidad sean una realidad para todos.
La fe cristiana no se vive solo en la oración y los templos, sino en las calles, en los encuentros con los más frágiles. La vida de los santos está llena de ejemplos de entrega radical: San Vicente de Paúl, la Madre Teresa de Calcuta, San Oscar Romero… Todos entendieron que el amor a Dios se demuestra en el amor concreto al hermano.
No podemos seguir viviendo de espaldas a los Lázaros de hoy. Dios nos invita a ser agentes de cambio, a romper con la indiferencia y abrazar la solidaridad.
Me pregunto y dejo la pregunta planteada: ¿Quiénes son los “Lázaros” en tu entorno? ¿Qué puedes hacer hoy para ser un instrumento de justicia y compasión? Déjanos tu comentario y reflexionemos juntos.
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